Publicada el 28 noviembre, 2025

La Legislatura de Mendoza fue el escenario de un conversatorio sobre Estrategias y Herramientas para la erradicación de la violencia de género, que fue organizado por los Tres Poderes del Estado en el marco de la conmemoración, cada 25 de noviembre, del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
El espacio, fue una oportunidad para pensar, debatir y analizar la violencia de género no solo en las formas más visibles, sino también en aquellas que se naturalizan en lo cotidiano: la violencia psicológica, económica, simbólica, institucional, política y digital.
El acto de apertura fue encabezado por el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés Lombardi, las ministras de la Suprema Corte de Justicia María Teresa Day y Norma Llatser, y la titular del Ministerio Público de la Defensa y Pupilar, Cecilia Saint André.
En la oportunidad, se emitió un video con palabras de la vicegobernadora Hebe Casado y de la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, quienes por razones de agenda no pudieron estar presentes.
“Que estemos reunidas las mujeres con mayor poder de decisión en la provincia es fundamental, porque cada una de las mujeres en su lugar puede implementar diferentes acciones para esta causa común”, dijo Casado, quien puso en valor el trabajo que se viene realizando en la provincia. No obstante, mencionó los diferentes tipos de violencia, “las queremos abordar a cada una de ellas”, dijo, “para que tengamos una provincia con la mayor igualdad posible”.
De igual forma, la ministra Rus destacó que “es un tema transversal” y esta convocatoria, “es fundamental porque habla del compromiso que tienen las instituciones a las que representamos en esta temática”. En esa línea, instó a “seguir trabajando en conjunto todos los poderes y todas las instituciones en esta problemática que nos desafía”, sabiendo el trabajo que se está haciendo al respecto en Mendoza “con esfuerzo, con compromisos, y con decisión política”.
El presidente de la Cámara Baja, Andrés Lombardi, aseveró que “durante años, la movilización social ha señalado este edificio como el lugar donde deben encontrarse respuestas, exigir políticas y demandar acciones concretas. Por eso, que hoy ese reclamo se transforme en un espacio de debate dentro de la propia institución marca un punto de inflexión. La eliminación de la violencia no puede quedar asociada a una identidad partidaria ni a una bandera ideológica; debe ser una causa común, sostenida con herramientas estatales, con trabajo articulado entre los tres poderes y con una mirada integral que construya soluciones duraderas”.
En ese camino, expuso, “es indispensable evitar las posiciones extremas que fragmentan y profundizan los conflictos”, a lo que añadió que “quienes ejercemos responsabilidades institucionales tenemos la obligación de ofrecer mensajes de unidad y proyectos colectivos. Así como en salud la meta no es curar, sino evitar la enfermedad, en materia de violencia el objetivo no es reaccionar, sino prevenir. Construir una sociedad sin violencia requiere coherencia entre lo que decimos, lo que hacemos y el modo en que actuamos en nuestra vida cotidiana”.
Finalmente, ponderó que Mendoza “tiene logros que la destacan por encima del promedio nacional, pero eso no habilita la complacencia. La transformación cultural empieza en la familia, continúa en la escuela, se profundiza en las instituciones y nos involucra a todos”.
Cecilia Saint André, hizo foco no en estadísticas o leyes, sino “en quienes padecen este flagelo en primera persona: niñas, adolescentes y mujeres que encuentran el coraje para denunciar, aun cuando su propio hogar —ese espacio que debería ser refugio— se convierte en un lugar de miedo y dolor. Frente a ellas, el Estado tiene la obligación ineludible de no sumar más sufrimiento y garantizar respuestas que estén a la altura de su valentía”.
Desde la defensa pública, indicó, “abordamos la violencia de género de manera integral. Acompañamos a mujeres que buscan medidas de protección, resguardo para sus hijos, seguridad económica y contención jurídica. También asumimos el desafío de garantizar el debido proceso en causas penales, incluso cuando nos toca defender a personas imputadas. No legitimamos la violencia: velamos porque las reglas sean claras, porque el sistema funcione y porque la justicia actúe sin sesgos”.
Sin embargo, sostuvo, “detectamos que aún faltaba una herramienta que unificara esfuerzos y evitara revictimizar a quien se anima a pedir ayuda. Por eso impulsamos la creación de un dispositivo integral, con un equipo interdisciplinario que acompañe a cada mujer de manera coordinada, evitando que tenga que recorrer oficinas y repetir una y otra vez su historia. Hoy anuncio su puesta en marcha con la esperanza de que algún día podamos cerrarlo por falta de casos. Hasta entonces, las invito a seguir trabajando juntas, no solo en estos espacios, sino en cada ámbito donde tengamos la posibilidad real de generar transformaciones y marcar una diferencia”.
Por su parte, Teresa Day expresó que “este no es un desafío exclusivo del ámbito penal o de familia; requiere la participación activa de todas las áreas del Poder Judicial, del Ejecutivo, de las instituciones educativas y de la seguridad. Mendoza lleva años trabajando con seriedad en esta agenda, con compromisos concretos, acuerdos interinstitucionales y unidades especializadas que sostienen una política pública consistente y sostenida en el tiempo”.
No obstante, añadió, “el compromiso institucional no alcanza sin asumir también nuestra responsabilidad personal. No podemos escindir nuestro rol público de nuestra vida cotidiana. Somos madres, padres, hijos, vecinos, y en cada uno de esos espacios se libra una parte fundamental de esta lucha. La violencia no se expresa solamente en golpes o agresiones explícitas; se manifiesta en gestos cotidianos, silencios que avalan, descalificaciones, falta de escucha y desigualdades naturalizadas. Si toleramos esas conductas en nuestros hogares, en nuestras relaciones y en nuestros círculos sociales, ninguna red estatal será suficiente”.
En ese sentido, afirmó que “debemos ser protagonistas, no espectadores. La empatía, la voluntad de intervenir y la decisión de no mirar hacia otro lado son herramientas tan determinantes como cualquier norma o protocolo. Ese es el verdadero cambio estructural: el que nace en lo cotidiano y se proyecta en las instituciones. Solo así lograremos que la violencia no encuentre espacio para reproducirse”.
De la misma manera, Norma Llatser destacó que “las normas existen, los convenios internacionales están vigentes, y contamos con marcos legales sólidos. Sin embargo, quiero poner el foco en algo que considero central: la prevención. Si solo actuamos cuando el daño ya está hecho, llegamos tarde. Prevenir es la verdadera llave para erradicar la violencia”.
Para ello, se necesita de una “tarea sostenida: capacitar. La formación debe alcanzar a todos los poderes del Estado y también al ámbito académico. No se trata únicamente de transmitir conceptos, sino de formar líderes capaces de replicar buenas prácticas, detectar situaciones de riesgo y actuar con responsabilidad”, subrayó.
“La violencia se combate con capacitación, con acciones, con escucha real, con liderazgo comprometido. No podemos mirar hacia otro lado. Esa es la tarea que nos corresponde asumir, y hacerlo hoy es la única forma de garantizar un mañana libre de violencias”, puntualizó.