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Finalizó «Diálogos de Futuro” en la Legislatura: Mendoza consolida una agenda de innovación y ciencia aplicada

Publicada el 5 marzo, 2026

El encuentro internacional terminó este jueves con debates sobre biotecnología espacial y gobernanza anticipatoria, sentando las bases para articular el conocimiento académico con las políticas públicas de la provincia.

 

La Legislatura de Mendoza, en conjunto con Faro Andes, dio por finalizada la segunda jornada de «Diálogos de Futuro», un encuentro diseñado para reflexionar sobre los desafíos del siglo XXI a partir del conocimiento y la evidencia. Tras una primera jornada dedicada a la ética y la gobernanza anticipatoria, este segundo encuentro puso el foco en la necesidad de articular el conocimiento científico con las políticas de Estado y explorar las fronteras de la biotecnología y la industria espacial como motores de crecimiento para la región.

Ciencia y Estado: el camino hacia la gobernanza anticipatoria

El primer bloque de la jornada, denominado “Gobernar el Futuro: Ciencia, Estado y Desarrollo”, contó con la destacada presencia de Pamela Gidi, futura Jefa Superior de Coordinación Estratégica del Ministerio de Ciencia de Chile, y el senador trasandino Francisco Chahuán.

Se debatió sobre cómo la conectividad y la planificación estratégica son herramientas indispensables para el desarrollo productivo y social. Los expositores coincidieron en que la modernización regulatoria y el despliegue de infraestructura digital no son meras metas técnicas, sino pilares para que el Estado pueda proyectar soluciones de largo plazo en un entorno de transformación acelerada.

Chahuán subrayó que, al levantar la mirada y enfocarse en el mediano y largo plazo, las sociedades son capaces de unirse en torno a propósitos compartidos, superando las coyunturas electorales para pensar estratégicamente en el bienestar de las próximas décadas.

La mirada hacia «Mendoza 2050»

Durante su intervención, el legislador trasandino hizo un llamado a consolidar el compromiso «Mendoza 2050», una visión que permita aprovechar todo el potencial del territorio. Puso como ejemplo la experiencia chilena en minería verde, desarrollo forestal sostenible y políticas de inteligencia artificial, áreas donde se lograron acuerdos entre sectores ambientalistas y empresas. Según Chahuán, Mendoza tiene una oportunidad única para avanzar en una minería sustentable que cuide el recurso hídrico, integrando a la academia y a la sociedad civil en la toma de decisiones para convertir los recursos naturales en prosperidad tecnológica.

La experiencia chilena: planificación y no improvisación

Por su parte, la ingeniera Pamela Gidi —futura Jefa Superior de Coordinación Estratégica del Ministerio de Ciencia de Chile— destacó la importancia de no improvisar en la gestión pública. Gidi explicó que el nuevo gobierno trasandino asumirá con un «Plan de los primeros 90 días», donde cada ministerio tiene compromisos de corto plazo integrados en una estrategia mayor. Según la experta, el desafío actual es combinar una base técnica sólida con la capacidad de que la ciudadanía recupere la fe en las instituciones a través de resultados concretos en ciencia, tecnología e innovación.

Gidi también resaltó la importancia de contar con equipos de alta competencia, mencionando la incorporación de especialistas como el doctor Arados, experto en epidemiología y gestión de salud pública. En un momento distendido de la charla, la experta subrayó la necesidad de una mayor presencia femenina en los desarrollos científico-tecnológicos. Comentó, a modo de ejemplo, cómo históricamente muchos diseños fueron pensados «por hombres y para hombres», reforzando que la mirada de las mujeres es esencial para que la innovación sea realmente inclusiva y funcional para toda la sociedad.

La moderación del debate estuvo a cargo del periodista mendocino Gabriel Conte, fundador de Memo, quien resaltó la necesidad de observar con atención los procesos de coordinación y consecuencia que se desarrollan «del otro lado de la cordillera». Conte enfatizó que para construir futuro es vital contar con información rigurosa y pensamiento crítico, aportando profundidad a la discusión sobre cómo Mendoza puede replicar modelos exitosos de gestión pública y planificación estratégica.

Biotecnología y espacio: de Mendoza al cosmos

El cierre del ciclo abordó una de las fronteras más disruptivas de la actualidad: la investigación en entornos de microgravedad y radiación. El doctor en bioquímica Borja Barbero Barcenilla, investigador en misiones de la NASA, compartió su experiencia sobre el cultivo de alimentos en condiciones extremas y su impacto en la innovación terrestre. A este debate se sumaron los referentes locales Roberto Aquilano, doctor en Astronomía y líder de investigación en FARO Andes, y Rodolfo Giro, referente del Polo TIC Mendoza y pionero en simuladores de realidad virtual. Juntos analizaron cómo las capacidades tecnológicas de la provincia pueden insertarse en la economía del conocimiento global, vinculando la ciencia espacial con las aplicaciones industriales en suelo mendocino.

El inicio de la charla de Borja Barbero Barcenilla sorprendió a los asistentes al revelar que su llegada al mundo científico no fue convencional. «Yo no nací en el espacio, nací en España», comenzó bromeando. El experto contó que llegó a Estados Unidos con una beca deportiva para jugar al fútbol, tras haber pasado por las inferiores del Real Valladolid. Sin embargo, al darse cuenta de que no alcanzaría el nivel profesional de elite, decidió volcar su pasión al estudio de la bioquímica.

Ese giro en su vida lo llevó a obtener un doctorado en la Texas A&M University, donde conoció a Roberto Aquilano, con quien inició lo que él define como una «magnífica locura»: estudiar cómo las plantas se adaptan a entornos extremos, como la microgravedad y el regolito lunar o marciano.

Barcenilla explicó que su investigación se centra en los telómeros (las regiones de los extremos de los cromosomas). Inspirado en el famoso «Twin Study» de la NASA —donde se comparó a los gemelos Scott y Mark Kelly para ver los efectos de un año en el espacio—, Barcenilla y Aquilano decidieron observar qué sucede con las plantas fuera de la Tierra.

«Lo que aprendemos de la ciencia básica es necesario para el desarrollo del futuro», enfatizó. El objetivo es generar plantas que soporten la radiación y condiciones hostiles. Este conocimiento no solo sirve para misiones a Marte, donde la agricultura es vital para la alimentación, el oxígeno y la salud mental de los astronautas, sino que tiene una aplicación directa en Mendoza: crear cultivos mucho más resistentes al cambio climático y al estrés ambiental.

El «granjero y cervecero espacial», como se autodenominó, destacó que todo este conocimiento científico es una rueda que termina impactando en la economía real. Al estudiar cómo las plantas sobreviven en el espacio, se desarrollan tecnologías que permiten mejorar la vida en la Tierra.

Para Barcenilla, Mendoza tiene las capacidades tecnológicas —desde el Polo TIC hasta su infraestructura científica— para ser protagonista en esta carrera. El panel, que también contó con la moderación de Rodolfo Giro, concluyó que la provincia puede asumir un rol de liderazgo en la economía del conocimiento, vinculando la ciencia espacial con la industria local para «moverse a la velocidad de los cambios que ocurren hoy en el hemisferio norte».

La presentación de Barcenilla no solo aportó datos técnicos, sino que humanizó la figura del científico, mostrando que la innovación nace de la curiosidad y de la capacidad de adaptación.

Al concluir las actividades, el Senado de Mendoza reafirmó su rol como espacio de vinculación entre la academia, el sector privado y la gestión pública. La consolidación de «Diálogos de Futuro» marca una hoja de ruta para la provincia, posicionando a la innovación y la ciencia no como temas aislados, sino como ejes transversales de la agenda política actual. Con el apoyo de organismos internacionales y expertos de primer nivel, la Legislatura busca transformar estas reflexiones en políticas concretas que permitan a Mendoza liderar la transición hacia una sociedad del conocimiento más competitiva y sostenible.