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Buscan declarar a la «Ruta del Vitimigrante» como Patrimonio Cultural Inmaterial de Mendoza

Publicada el 3 marzo, 2026

Un proyecto de ley propone reconocer el itinerario histórico y simbólico que transformó el desierto del Este mendocino en un oasis productivo, rescatando el legado de los inmigrantes que forjaron la identidad vitivinícola de la región entre 1870 y 1960.

La Legislatura provincial analiza una iniciativa que tiene como objetivo principal declarar Patrimonio Cultural Inmaterial de la Provincia de Mendoza a la denominada «Ruta del Vitimigrante». Este itinerario abarca los departamentos de Rivadavia, San Martín, Junín, Santa Rosa y La Paz, territorios que funcionaron como epicentro de la transformación del paisaje agrario.

El proyecto destaca que esta ruta no es solo un trazado geográfico, sino la huella viva de miles de familias que, provenientes de Europa y Medio Oriente, integraron sus saberes con las técnicas ancestrales de manejo del agua para dar nacimiento a una cultura del trabajo única en el mundo.

Es importante destacar que la propuesta fue analizada en la Comisión de Turismo del Senado. Explicada por la legisladora María Beatriz Galiñares, autora de la iniciativa junto con los senadores Armando Magistretti y Mercedes Derrache.  El historiador Pablo Lacoste formó parte del encuentro.

Una historia que conecta el pasado colonial con la modernidad

Si bien la llegada masiva de inmigrantes a finales del siglo XIX fue el catalizador del desarrollo actual, el proyecto de ley fundamenta la importancia de la zona rescatando antecedentes que se remontan a la fundación de Mendoza en 1561. Desde las primeras plantaciones coloniales hasta la visión estratégica del General José de San Martín —quien en 1818 instaló el primer molino hidráulico en «Los Barriales» y proyectó canales de riego fundamentales—, el Este mendocino ha sido un escenario de constante innovación agrícola. La investigación del historiador Pablo Lacoste sustenta esta visión, subrayando cómo la vitivinicultura artesanal y el rol de la mujer fueron pilares que sostuvieron la tradición mucho antes de la expansión del ferrocarril en 1884.

El paisaje cultural como testimonio de esfuerzo y saberes

“La Ruta del Vitimigrante se organiza en torno a caminos históricos emblemáticos, como la actual Ruta Provincial N° 50, que en el pasado fue el Camino Real y la Ruta Nacional N° 7. A lo largo de este corredor se erigen hitos de incalculable valor como el Molino Orfila, el Museo Las Bóvedas, la antigua Bodega Gargantini y la centenaria Banda Departamental Blas Blotta. El concepto de «Vitimigrante» surge así como una síntesis simbólica de este proceso, representando la unión entre el inmigrante y la vid, cuyo legado intangible se manifiesta hoy en las celebraciones de la vendimia, las técnicas artesanales de producción y la gestión comunitaria del agua, herencia directa del sistema de acequias perfeccionado desde la época de los Huarpes”, destaca Galiñares.

Hacia un desarrollo sostenible con proyección internacional

El reconocimiento propuesto se alinea con los lineamientos de la UNESCO sobre la salvaguardia del patrimonio inmaterial, cubriendo dimensiones que van desde las tradiciones orales y la música hasta los conocimientos sobre la naturaleza. Al elevar la Ruta del Vitimigrante a este estatus, Mendoza se posiciona a la par de regiones vitivinícolas de renombre mundial como Saint-Émilion en Francia o el Piamonte en Italia. Además de proteger el acervo social, la ley busca impulsar el ecoturismo patrimonial en la región Este, generando nuevas oportunidades de empleo y fortaleciendo el sentido de pertenencia de las comunidades locales frente a un legado que define su modo de habitar y convivir.